“Buscando la contaminación entre la palabra escrita y las voces escénicas -como si de variantes de blancuras se tratara, densas y sutiles, frágiles y violentas- me enfrento a “L’olor eixordadora del blanc” con el deseo de hacer de un teatro psicológico una forma valiente del lenguaje teatral. Capaz de componer el injerto posible entre materias efímeras: en la psicología, en las formas y en las dinámicas de expresión, como si los elementos escénicos, incluyendo a los intérpretes, fueran diferentes especies vivas. Veo a los personajes de Massini como esbozos de retratos que, si no fuera por la aceleración de los acontecimientos, no los distinguiríamos, y se quedarían confundidos y contaminados entre sí en la tela y en la escena.”

Moreno Bernardi