Una pieza a partir de poemas y textos de Alda Merini (1931 – 2009), escritora y poetisa considerada una de las voces más claras y profundas de la poesía italiana del siglo XX. Vivió casi 10 años internada en un hospital psiquiátrico recibiendo hasta 37 electrochoques. Merini explicó en sus poemas la experiencia de la locura y su salvación: “terror, odio, sombra y muerte, el infierno de Dante, pero hice amigos allí… salir viva fue un milagro, allí se entraba para morir” AM.

Moreno Bernardi construye un soliloquio para la actriz Laia Casals con ocasión del décimo aniversario de la muerte de Alda Merini, y nos conduce por la soledad de una mujer internada y visionaria; desvelando el lamento y el silencio; el temor, el odio y el amor; la licencia de maternidad y el aislamiento, hasta el intento de los médicos de adormecer su voz y su dignidad.

“Los poetas proclaman la verdad, podrían ser dictadores o tal vez también profetas, ¿por qué debemos aplastarlos contra un muro candente?” Alda Merini.

En el escenario vacío, o más bien ausente de vida, Laia Casals interpreta a una mujer en su cuarto, en un manicomio, en un desierto, una habitación, un sueño, una pesadilla, un vacío, una vacuidad… Una caja sonora capaz de eco y reverberaciones donde poder oír (ver) las palabras – muchas, pocas, regaladas o abandonadas –, donde ser testigo o testimonio de las palabras-símbolo y las palabras que abren la percepción a las sensaciones que, más allá de lo que describen, tratan de descubrir lo que esconden.